Eventos para conversar sobre de errores y aprendizajes.

Workshops y Dinámicas para aprender del fracaso en equipos de trabajo.

Coaching para líderes.

Consultoría para la transformación cultural.

 

 

¿Por qué y Para qué aprender de errores y fracasos?


Varias empresas nos están contratando con el objetivo generar conversaciones sobre la necesidad de aceptar los errores si se requiere una cultura de innovación. Este tipo de experiencias debería devenir en líderes más conectados con sus equipos, y grupos de trabajo que se comuniquen en forma más transparente.

Los más jóvenes buscan empresas y líderes transparentes, que sepan escucharlos y guiarlos, y no imposiciones de lo que deben y no deben hacer. Será necesaria la sinceridad de parte de los superiores para cautivar a la generación que prioriza el compromiso con las personas antes que con las organizaciones.

Alejandra Marcote para IProfesional (Diciembre  2016)


Los emprendedores tienen entrenamiento en comenzar, probar, cerrar y volver a iniciar proyectos y están adoptando muy rápidamente esta filosofía respecto del fracaso.

A las organizaciones les está costando más, ya que es parte de una transformación cultural. Hoy necesitan innovar, y en muchos casos, ya es una cuestión de supervivencia. Sin embargo, internamente se castiga o se oculta lo que no salió de la forma esperada, lo cual va en detrimento de la innovación buscada y desmotiva las acciones en este sentido.

Un referente de una empresa global me comentó que aproximadamente el 95% de los proyectos que empiezan no termina como se habían proyectado. Pero no saben bien porqué, no tienen un análisis en detalle de las causas. Quizás en otro país se hace algo similar y no se enteran. ¡Imagínense si la empresa pudiera capitalizar el aprendizaje de ese 95%! E incluso me pregunto: ¿podría haber sobrevivido algún proyecto si se hubiera compartido lo que no estaba saliendo según lo esperado? ¿Se habría podido dar un giro a tiempo?

Los líderes se encuentran ante el desafío de generar nuevas conversaciones en sus equipos, de modo de habilitar la posibilidad de hablar sobre y aprender de los errores y fracasos, y aprovechar al máximo los aprendizajes, e incluso, incentivarlos a pedir feedback y ayuda a tiempo. Todo este gran campo de acción es el que a mí me apasiona.

Alejandra Marcote para Red Shoe Movement (Noviembre 2017)


Reconocer y hablar de lo que nos ocurre nos permite examinarlo, compartirlo con otros para recibir feedback y continuar avanzando en un proceso de aprendizaje continuo. Muchas veces, cuando contamos un error es cuando ya la situación es insalvable, o nos sentimos lo suficientemente seguros para contarlo porque hemos conseguido un “éxito”. La resiliencia puede entrenarse a través de un cambio de mirada. Cuando nos preguntamos “por qué a mí” podríamos reemplazar la pregunta por un “qué puedo aprender de ésto y en qué me fortalece”. Eso puede cambiar la historia.

El nuevo paradigma acerca del fracaso podemos entenderlo desde varios lugares, comenzando por:

  1. Separar a la persona del fracaso: Si alguien fracasa no es un fracasado (etiqueta) sino que ocasionalmente no le fue como esperaba, pero ello no es definitivo ni es una característica de la persona. Es muy diferente decir “me fue mal” o “fracasé” que decir “soy un fracasado”, lo cual anímica y psicológicamente nos para desde otro lugar al momento de encarar nuevas acciones. Si la persona se ve (o es observada) como “fracasada”, tiende a existir una disminución de sus recursos personales. En cambio, si el fracaso se integra a un proceso continuo de reflexión en la acción y es solo algo temporal, acrecienta los recursos de la persona a través del aprendizaje.
  2. Innovar implica arriesgarse a que las cosas no sucedan como esperamos:
    En un mundo con una altísima velocidad de cambio en lo que respecta a épocas anteriores, quienes tienen mayor probabilidad de ser “exitosos” son los que se arriesgan a fracasar o a equivocarse.Las empresas continúan pidiendo empleados creativos, proactivos, capaces de innovar, pero aún castigan el error cuando los resultados del intento no son los esperados, de modo que el miedo a equivocarse comienza a actuar como un freno a la innovación. ¡Gran paradoja!

Alejandra Marcote para Buena Vibra (Septiembre  2016)


Hay que tratar de ser realista. ¿Lo que pasó es lo que esperaba o no? ¿Qué voy a hacer con esto? Además hay que ser flexible, si algo no salió como se esperaba se debe ir para otro lado. Quien más flexible es más posibilidades tiene de ser resiliente”.

La clave es poder ver al fracaso no solo en lo negativo: “Esto salio mal, ¿pero que salió bien? ¿Qué nuevas relaciones construí? ¿Qué habilidades desarrollé?.  Se debe ver lo que no estuvo bien y valorar lo que me deja, lo positivo, lo rescatable y aquello que me impulsa para ir hacia adelante”.

Alejandra Marcote para Infotechnology (Septiembre 2017)